Cuidados
Cuidado de cutículas en casa: rutina sencilla
Unas cutículas sanas son la base de unas uñas bonitas. Te contamos una rutina fácil para cuidarlas en casa, qué evitar y por qué no conviene cortarlas en exceso.

Las cutículas son las grandes olvidadas del cuidado de las uñas, y sin embargo son fundamentales: son la barrera que protege la zona donde nace la uña. Cuidarlas bien no solo hace que tus manos se vean más pulcras, sino que ayuda a que tus uñas crezcan sanas y a que cualquier manicura luzca y dure más. Te contamos una rutina sencilla para cuidarlas en casa.
Qué es la cutícula y por qué no hay que cortarla en exceso
La cutícula es esa fina piel que rodea la base de la uña. Su función es sellar y proteger la matriz (donde se forma la uña) frente a bacterias e infecciones. Por eso, aunque estéticamente apetezca cortarla a fondo, hacerlo en exceso es contraproducente: deja desprotegida esa zona y puede provocar padrastros, irritación o que la cutícula crezca más dura. Lo ideal no es eliminarla, sino mantenerla hidratada y ordenada.
Rutina diaria: hidratación
El pilar del cuidado de cutículas es tan simple como constante: aceite de cutículas todos los días. Por la noche, aplica una gotita en la base de cada uña y masajea suavemente hasta que se absorba. Este pequeño gesto mantiene la cutícula flexible, evita que se reseque y se agriete, y —bonus— ayuda a que el semipermanente dure más, porque una uña hidratada sujeta mejor el producto. Si solo vas a hacer una cosa por tus uñas, que sea esta.
Rutina semanal: empujar con suavidad y exfoliar
Una vez a la semana, puedes dedicarles un poco más:
- Tras la ducha o un baño de manos en agua templada, cuando la piel está blandita, empuja con suavidad la cutícula hacia atrás con un palito de naranjo o un empujador. Sin forzar y sin arrancar.
- Puedes hacer una exfoliación suave de manos para retirar pieles muertas y mantener la zona limpia.
- Termina siempre con crema de manos y aceite para sellar la hidratación.
Qué productos usar
No necesitas gran cosa: un aceite de cutículas (los que llevan vitamina E o aceites vegetales van muy bien), una crema de manos que te guste y un palito de naranjo. Con eso tienes cubierta la rutina. La constancia importa más que tener muchos productos: es mejor usar un aceite sencillo cada día que tener cinco cremas que no abres nunca.
Errores que conviene evitar
Estos son los fallos más habituales con las cutículas:
- Cortarlas en exceso, dejando la zona desprotegida.
- Arrancar los padrastros con los dedos o los dientes (mejor cortarlos limpiamente con una tijerita).
- Morderse las cutículas, que las inflama y las estropea.
- No hidratar nunca, dejándolas secas y agrietadas.
Padrastros: por qué salen y cómo tratarlos
Los padrastros —esos pellejitos que se levantan a los lados de la uña— son una de las consecuencias más molestas de unas cutículas descuidadas, y también de la sequedad. Salen cuando la piel de alrededor de la uña se reseca y se agrieta, y la tentación de arrancarlos es enorme… pero es justo lo peor que puedes hacer: al tirar, rasgas piel sana y puedes provocar heridas e incluso pequeñas infecciones. La forma correcta de tratarlos es cortarlos limpiamente con una tijerita o un cortaúñas de precisión, a ras, sin tirar, y después hidratar bien la zona. Y la mejor manera de que no aparezcan es, como casi todo en este artículo, la hidratación constante: una piel flexible y nutrida no se agrieta y, por tanto, no genera padrastros. Si eres propensa a ellos, redobla el aceite de cutículas y la crema de manos.
Cutículas en invierno y con las manos en agua
Hay épocas y circunstancias en las que las cutículas sufren más y conviene intensificar los cuidados. El frío y la calefacción del invierno resecan muchísimo la piel de las manos, así que en esos meses toca hidratar más a menudo. Lo mismo ocurre si por tu trabajo o tu día a día tienes las manos mucho tiempo en agua o en contacto con productos (limpieza, hostelería, sanidad, peluquería…): el agua y los químicos arrastran la grasa natural de la piel y resecan la cutícula sin descanso. En estos casos, los guantes para las tareas húmedas y una hidratación generosa varias veces al día no son un lujo, sino una necesidad. Adapta la intensidad de tu rutina a tu estilo de vida y a la época del año, y tus cutículas te lo agradecerán durante todo el año.
Un gesto que además relaja
Hay una ventaja añadida en el cuidado de cutículas que pocas veces se menciona: es de los pocos rituales de belleza que, además de útiles, sientan de maravilla. Dedicar dos minutos por la noche a masajear el aceite en cada uña, notando cómo se absorbe, es un pequeño momento de calma al final del día. Puedes convertirlo en parte de tu rutina de desconexión, junto a la crema de la cara o mientras escuchas algo tranquilo. Ese masaje suave en la base de la uña, además, activa ligeramente la circulación de la zona, lo que también favorece un crecimiento sano. Así que no lo veas como una obligación más, sino como un pequeño mimo diario que le haces a tus manos. Cuando un hábito saludable además apetece, es mucho más fácil mantenerlo en el tiempo, y la constancia es justo lo que tus cutículas y tus uñas necesitan.
Cutículas cuidadas, manicura que dura
Como ves, el cuidado de las cutículas está muy ligado a la duración de tu manicura y a la salud de tus uñas. Una zona bien preparada e hidratada hace que el esmaltado agarre mejor y que las uñas crezcan más fuertes. Por eso lo vinculamos con los cuidados generales que explicamos en cómo cuidar tu manicura semipermanente y con el fortalecimiento de uñas débiles.
Y en la cita: el trabajo de cutícula profesional
En casa mantienes; en la cita ponemos a punto. Un buen trabajo de cutícula profesional —especialmente con la técnica de manicura rusa— deja la zona impecable y es la base de ese acabado ultrapulcro que tanto gusta. Combinando el trabajo profesional en cada cita con tu rutina diaria en casa, tus manos lucirán siempre cuidadas.
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Preguntas frecuentes
¿Hay que cortar las cutículas?
No conviene cortarlas en exceso, porque protegen la base de la uña. Lo ideal es mantenerlas hidratadas y empujarlas con suavidad, retirando solo el exceso o los padrastros.
¿Cada cuánto aplico aceite de cutículas?
A diario, preferiblemente por la noche. Es el gesto más sencillo y eficaz para mantener cutículas y uñas sanas.
¿El cuidado de cutículas influye en la manicura?
Sí. Una cutícula sana e hidratada hace que el esmaltado agarre y dure mejor, y que las uñas crezcan más fuertes.
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